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Bandas negras en el proyector: cómo enmascararlas con cartón y terciopelo

Las bandas del formato 2.35:1 se ven grises en un proyector y restan contraste a toda la imagen. Un sistema casero de enmascaramiento frontal las elimina por muy poco dinero.

Bandas negras en el proyector: cómo enmascararlas con cartón y terciopelo

Una película en 2.35:1 sobre una pantalla 16:9 deja dos franjas arriba y abajo. En un televisor OLED son negras de verdad. En un proyector no: son grises, porque ningún proyector consigue un negro absoluto. Y como el ojo juzga el contraste por comparación, esas franjas grisáceas hacen que toda la imagen parezca más lavada de lo que es.

El problema se nota más cuanto menor es el contraste nativo del proyector, así que afecta sobre todo a los modelos DLP y LCD de gama media.

Las soluciones habituales

La respuesta profesional es el enmascaramiento motorizado: paneles negros que se desplazan sobre la pantalla y tapan las franjas. Funciona muy bien y cuesta entre 4.000 y 6.000 €, más que muchos proyectores.

Hay una alternativa que cuesta lo que una tarde de bricolaje: enmascarar delante del proyector en lugar de sobre la pantalla.

La idea: recortar la luz antes de que llegue

Si colocas un marco opaco a cierta distancia de la lente, bloqueas la luz que iría a parar a las franjas. A la pantalla solo llega la imagen útil y las bandas dejan de recibir luz residual: pasan de gris a negro.

Cómo se construye

Materiales: cartón rígido, terciopelo negro de alta absorción y dos guías o unos imanes.

  1. El marco. Un panel de cartón rígido de unos 75 × 50 cm con una ventana central por la que pasa la imagen 16:9 completa.
  2. Las láminas móviles. Dos tiras horizontales, una arriba y otra abajo, que se deslizan sobre raíles para cerrar la ventana hasta el formato de la película. Si no quieres raíles, unos imanes permiten colocarlas a mano en cada posición.
  3. El forro. Todo lo que mira al proyector se cubre con terciopelo negro de máxima absorción. Los mejores absorben más del 99 % de la luz que reciben, y eso evita que el propio marco devuelva reflejos a la sala.
  4. La colocación. El conjunto se sitúa a unos 50 o 60 cm de la lente.

Por qué la distancia importa

Un objeto tan cerca de la lente no proyecta un borde nítido, sino una sombra difuminada. Esa es la clave del ajuste:

  • Demasiado cerca, el borde queda muy desenfocado y la penumbra invade la imagen.
  • A 50 o 60 cm, el desenfoque es moderado y las aberraciones de color en el borde se reducen.

El objetivo es que toda la zona de penumbra caiga dentro de la banda negra y nunca sobre la película. Se ajusta con una imagen de prueba, moviendo las láminas hasta que el borde de la imagen quede limpio.

Qué se gana

El salto en contraste percibido es muy grande para lo poco que cuesta: las bandas desaparecen, el encuadre queda definido y la imagen gana profundidad, sobre todo en escenas oscuras. No sustituye a un proyector con mejor negro, pero aprovecha al máximo el que ya tienes.

Si además quieres que lo que queda dentro del encuadre sea fiel, el siguiente paso es la calibración de proyector.

Esta guía parte de un artículo que publiqué en AVPasión, reescrito y reorganizado.

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