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Calibrar un televisor: qué se necesita y por qué merece la pena

Dos televisores del mismo modelo no salen iguales de fábrica. Qué mejora una calibración, qué herramientas hacen falta —sonda, software y sala a oscuras— y qué es AutoCAL.

Calibrar un televisor: qué se necesita y por qué merece la pena

¿Mejora la imagen al calibrar un televisor? Sí. Cuánto depende del modelo y, sobre todo, de la unidad concreta: dos televisores idénticos, fabricados el mismo mes, no salen de la fábrica con el mismo blanco ni con la misma gamma. Los modos Cine o Filmmaker acercan la imagen al estándar, pero son un ajuste genérico para toda la serie; la calibración corrige tu panel.

Por qué no basta con copiar ajustes

Los ajustes que se publican para un modelo son un buen punto de partida para elegir el modo de imagen y desactivar procesados. Lo que no se puede copiar son los valores de balance de blancos o de gestión de color: están medidos sobre otro panel, y aplicados al tuyo pueden mejorar la imagen o empeorarla. La única forma de saberlo es medir.

Lo que hace falta

1. Una sonda

Es el instrumento que “ve” la pantalla. Se apoya sobre el panel y mide el brillo y el color de cada patrón. Hay dos tipos:

  • Colorímetros. Rápidos y muy sensibles en niveles bajos de luz. Hay modelos desde unas decenas de euros hasta varios miles. Uno de gama media bien considerado, como el i1 Display Pro Plus, cuesta unos pocos cientos de euros y por sí solo ofrece un margen de error de entre el 1 % y el 3 %.
  • Espectrofotómetros. Más lentos, pero más exactos al leer el color, porque analizan el espectro completo de la luz.

Lo habitual en un trabajo profesional es combinarlos: perfilar el colorímetro frente a un espectrofotómetro de referencia para cada tecnología de pantalla (OLED, QD-OLED, LCD, proyección). Así se tiene la velocidad del primero con la exactitud del segundo. Una sonda sin perfilar puede dar lecturas muy coherentes y, aun así, equivocadas.

2. Un software de calibración

Es el que genera los patrones, recoge las lecturas de la sonda, calcula el error y muestra las gráficas. Los más usados son Calman y ColourSpace. Las licencias van desde versiones domésticas limitadas a una marca de televisor, por poco más de cien euros, hasta paquetes profesionales de varios miles.

3. Un generador de patrones

La fuente que envía a la pantalla las imágenes de prueba. Puede ser un generador externo o el propio televisor, si es compatible con calibración automática.

4. Un ordenador y una sala a oscuras

Hace falta un ordenador, mejor portátil, para conectar la sonda y ejecutar el software. Y la sala debe estar completamente a oscuras: cualquier luz que llegue a la pantalla o a la sonda falsea la medición, sobre todo en los niveles cercanos al negro.

Qué es AutoCAL

Algunos fabricantes permiten que el software de calibración hable directamente con el televisor. En lugar de ajustar los controles a mano, el programa muestra un patrón, mide, corrige el valor en el propio televisor y repite, escalón a escalón. Eso es AutoCAL.

Sus ventajas son la rapidez y que permite ajustar muchos más puntos de los que se tocarían a mano: decenas de escalones de gris en lugar de dos, diez o veinte. Tiene también sus límites: solo funciona en marcas y modelos compatibles, no todos los modos se pueden calibrar así, y el resultado depende por completo de que la sonda esté bien perfilada. Automático no quiere decir infalible, y siempre conviene verificar después con una medición independiente.

¿Hacerlo uno mismo o encargarlo?

Se puede aprender, y hay quien disfruta del proceso. Pero entre la sonda, el software y las horas que cuesta interpretar bien las gráficas, para calibrar un solo televisor rara vez compensa. Por eso existe la calibración en remoto: recibes en casa el kit con la sonda ya perfilada y el generador de patrones, y la calibración se hace a distancia, con el informe de antes y después al terminar.

Esta guía parte de un artículo que publiqué en AVPasión, reescrito y actualizado.

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